En una marca de autor con catálogo reducido, la web no puede comportarse como un e-commerce “de plantilla”. Además de vender, tiene que construir universo, justificar valor y transmitir intención: que el producto se perciba exclusivo, cuidado y coherente con la identidad del diseñador.
Por eso, el proyecto se planteó como una experiencia híbrida: compra directa cuando el usuario ya viene decidido y, a la vez, un recorrido editorial para quien necesita entender la marca antes de convertir.
